2006 - Enfermedades extrapiramidales: qué son y cómo se tratan

Por Hospital Alemán

11 de junio 2006

Son patologías que traen dificultades en el control de varios movimientos corporales importantes. Para prevenirlas, vigilar el peso y la presión sanguínea.
Incluyen patologías como el mal de Parkinson y la que antiguamente se conocía como "mal de San Vito", hoy médicamente denominada corea. A diferencia de otras enfermedades neurológicas, no provocan la pérdida de la fuerza en ciertos músculos, sino lo contrario: problemas para controlarlos: se trata de las enfermedades extrapiramidales, que durante 2006 fueron uno de los temas tratados en los Seminarios Informativos del Plan Médico del Hospital Alemán, gratuitos y abiertos a la comunidad. "Las enfermedades extrapiramidales traen alteraciones motoras, que se evidencian a partir de las fallas de los neurotransmisores que intervienen en el circuito extrapiramidal -explica el doctor Alejandro Caride, responsable del Servicio-. Cuando éste falla, la realización del movimiento se interrumpe, es de mala calidad y la persona encuentra como con una resistencia pasiva al moverse". "Así, tiene luchar contra esa resistencia, lo que produce trastornos en el caminar, la pérdida del balanceo de los brazos, por ejemplo. Además, la persona tiende a flexionar el tronco hacia delante, lo que se acompaña del temblor y una cara más inexpresiva", detalla el especialista.

El doctor Caride habla de otras variantes de las enfermedades extrapiramidales: "También están los temblores y las distonías. Aunque los primeros pueden ser fisiológicos, en un momento ese temblor puede volverse patológico. El temblor esencial es uno de ellos". También -sigue- puede haber afectación de los músculos del cuello (tortícolis) y "distonías más focales en los músculos de la cara".
Prevención
Con las enfermedades extrapiramidales (salvo la corea de Huntington, que es de origen genético) también hay maneras de prevenir, realza el doctor Caride. Es que, igual que contra muchas otras patologías, es fundamental el control de "los factores de riesgo circulatorio : vigilar el peso y la presión sanguínea, por un lado, y evitar fumar y el consumo de grasas saturadas y de azúcares". Lo mismo vale para "el control de la diabetes y la hipertensión, más hacer ejercicio físico habitual". La razón de estas fuertes recomendaciones es que "la mayoría de la patologías extrapiramidales se ven en personas que han tenido trastornos circulatorios, aunque más no sea de la micro circulación cerebral.
El jefe de Neurología explica que hay otra forma de ponerse en guardia antes de que aparezcan estas enfermedades: "Cuando el médico sabe que, por el uso de ciertos fármacos, a un paciente le va a venir un cuadro parkinsoniano, obviamente se puede prevenir mejor. Y en el caso de las enfermedades extrapiramidales que son infecciosas, el tratamiento inicial con antibióticos es la condición básica en la prevención".
Caride llama la atención sobre las manifestaciones de las extrapiramidales en chicos: "Algunos presentan movimientos que son siempre repetitivos y estereotipados, y en la escuela -muchas veces- son considerados por los docentes sólo como 'actitud burlona' o de mera 'inquietud'. Y el problema es que en esos casos no se suele hacer la necesaria evaluación médica del problema".
Dejando de lado los aspectos internos de estas patologías, el principal consejo del doctor Caride es que cada persona diagnosticada busque elaborar "una buena relación con el médico". "Esto ayuda a que el paciente pueda tener confianza para contar esos problemas y que el médico pueda conocer el conjunto de los síntomas que lo aquejan, tanto propios de su enfermedad como secundarios al tratamiento", detalla. En la misma línea, el especialista considera fundamental para el mejor pronóstico del paciente que cumpla "con las indicaciones médicas, incluyendo la actividad física necesaria para mantener su movilidad". Por eso es preponderante que cada paciente se integre a un grupo de autoayuda específico: "Está demostrando ser una metodología válida -explica Caride- porque allí pueden intercambiar experiencias con personas que tienen síntomas iguales o distintos". En el Hospital Alemán estos grupos para pacientes de enfermedades extrapiramidales -supervisado por un asistente psicológico y un neurólogo- funcionan desde hace tiempo y, como realza el doctor Caride, han demostrado ser una experiencia enriquecedora tanto para los pacientes como para el cuerpo médico. En la misma línea, hace mucha diferencia en cómo cada paciente lleva el tema el apoyo que le pueden ofrecer sus familiares.

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